martes, 30 de noviembre de 2010

Dragoman 2010


Dicen que a la tercera va la vencida, y en este caso así fue. Después de que los dos años anteriores me quedara con la ganas de acudir a la carrera organizada por Basurko, la séptima edición; la de este año, no me la perdí. El domingo y en la muy buena compañía de mi amigo Saturnino y su mujer, partimos hacia tierras bercianas con destino Villafranca del Bierzo. Llegamos con tiempo suficiente para tomar un café, retirar los dorsales y reconocer la zona tranquilamente pero sin pausa, ya que a pesar de que la climatología no era mala, si que hacía bastante frío (unos 3º o 4º).
Un poco de calentamiento y nos llaman a filas dentro de la lujosa zona de salida, todo un castillo a nuestra disposición. A las 11 y poco se da la salida, un poco caótica si tengo que poner un pero a toda la jornada, ya que no queda muy claro el punto exacto de partida, y los que estábamos dentro del patio todavía, perdimos algo de tiempo hasta poder salir y comenzar a correr.
Ya en las afueras del recinto empieza lo divertido, con muchas ganas de competir, no escatimo en esfuerzos y marco ya un ritmo serio, corriendo por debajo de los 4'/km hasta el mismo comienzo de la subida. Como novedad este año, desde este punto hasta la meta (unos 5 kms) se toma el tiempo parcial dándose premios también a los mejores en la subida.
Ya en plena ascensión, las primeras rampas son realmente duras pero consigo mantener un buen ritmo conocedor de que lo más duro son los 2 primeros kms. Adelanto a bastante gente, voy muy cómodo; mi respiración no es muy forzada y mis piernas responden bien, el ritmo oscila en esta parte entre los 5' y los 6'/km y empiezo a pagar un poco las consecuencias, con unas pulsaciones algo elevadas y mi mente empieza a sufrir el esfuerzo de ver el lento pasar de los kilómetros. Pensamientos negativos me azotan pero simplemente me limito bajar las revoluciones del corazón y a seguir "corriendo" sin más, y lo de correr es un decir ya que en algunos puntos mover las piernas con una cierta cadencia se antojaba una tarea complicada. En estos momentos de "sufrimiento", de "lucha" contra mi mismo, contra el asfalto, contra la pendiente, es cuando recuerdo el POR QUÉ de mi afición a correr, y cuando recuerdo todo lo que echaba de menos este "sufrimiento". En esos momentos de soledad compartida y con el corazón a mil pulsaciones soy capaz de levantar la mirada, apreciar que el resto de corredores están sufriendo igual que yo pero que en el fondo todos estamos disfrutando. Basta el grito de ánimo de algún andarín o espectador para encontrar motivación donde parecía que ya no había. Tiro para adelante y mientras disfruto con mi sufrimiento me voy encontrando conmigo mismo, mi ritmo poco a poco va recuperando vigor. La ascensión deja de ser tan dura pero en ningún momento da descanso. Se entra en el pueblo de Dragonte pero... ¡sorpresa! primero una rampa impresionante y luego otra ya para rematar nos da la estocada final para cruzar la linea de meta exhausto y con las piernas como garrotes en un tiempo total de 40'52'' para una distancia de 8.4 kms. aproximadamente, y un tiempo de 26'45'' para los 5 kms. de ascensión al infierno (o quizás cielo) de Dragonte. Tomo un poco de aire, recojo mi merecida medalla y espero la llegada de Saturnino para bajar juntos hasta Villafranca disfrutando del paisaje e intercambiando impresiones. Luego asistimos a la entrega de premios y a la estupenda comida para todos los participantes.
Vuelta para León con muy buenas sensaciones, y con las pilas a tope para continuar con mi puesta a punto para futuros objetivos todavía por fijar, pero eso es el futuro, ahora toca disfrutar del presente y de todos vosotros, que sois los que hacéis que merezca la pena seguir adelante.
Aquí os dejo la CLASIFICACIÓN FINAL
Saludos a todos, a la organización de la carrera y en especial a Saturnino y mujer y a todos los que pude saludar o me saludaron el domigo.
¡A por todas! ¡Nos vemos!


Galácticos "Normales" (Roberto Ferreras, LA CRÓNICA DE LEÓN 30/11/10)

No hay deporte que no tenga sus ‘famosos’. Cuando la fama se mezcla con admiración, se pasa a ser ídolo. Cada deporte tiene los suyos y en el 90% de los casos (fútbol, F1, baloncesto) ello se traduce en distanciamiento hacia el aficionado. Lo apreciamos cuando un Messi o Cristiano sube a su autobús sin mirar la cara de los fans que gritan sus nombres tras unas vallas que, además de separar físicamente, separan lo divino de lo humano.Un sábado de noviembre de 1994 entendí la diferencia entre otros deportes y el atletismo. Sonó el teléfono (fijo por supuesto) y mi entrenador Ángel Josa me dijo: “Rober, prepara la mochila que en 10 minutos estoy ahí. Vamos a adelantar los miles de mañana y vas a tener un premio”. Al adentrarnos en el pinar del Rabizo vi mi premio: entrenar con Alejandro Gómez, José Manuel García y Martín Fiz. Como ofrecerle a un niño futbolero dar unos toques con Messi o Cristiano.Gracias a su cercanía fue fácil conectar con ellos, en especial con Fiz que se interesó por mis ridículos objetivos. Reconozco que me avergoncé al preguntarle por los suyos. Sabía que preparaba el Mundial de maratón de Goteborgque ganaría en agosto. Sólo pude calentar con ellos 3 km. Íbamos ya a 3:35 el km y José Manuel, en tono amigable pero poco pamplinero, giró su cabeza y me espetó: “Chaval da la vuelta que estás en un calentamiento”. Bastó un rato de conversación y tres km con tres de los mejores fondistas del mundo para enganchar al deporte de por vida a un atolondrado chaval de 17 años.El 3 de diciembre el CAR La Robla celebrará su cena. Será un acto familiar. Los protagonistas serán nuestros niños y jóvenes, muchos recién iniciados. Compartirán mesa, anécdotas e impresiones con Sergio Sánchez, quien a pesar de su apretada agenda le ha faltado tiempo para sacar un hueco y estar con los más pequeños en el lugar donde no hace tanto estaba él. Para muchos chavales la cena supondrá lo mismo que para mí aquellos tres km del 94. A varios les enganchará definitivamente y todos lo recordarán para siempre.Los tiempos cambian. Y las caras de los deportistas famosos, pero me alegra ver que en el atletismo de elite lo siguen formando ídolos, quese comportan como gente normal y contribuyen a que el atletismo “siga siendo el rey”. No todos los deportes pueden decir lo mismo. Siempre hubo clases.