sábado, 19 de abril de 2008

Un cuento con final feliz

Érase, una vez un niño, todo el mundo en sus manos, toda la vida por vivir, toda la ilusión en la mirada. Avanza con su gateo inocente, pura sabiduría a ras de suelo, apoyando su candidez en pies y manos, descubriendo a cada paso un universo. Todo es nuevo para él, nada hay estropeado en su corta existencia; nada, salvo sus juguetes, está roto aún en su vida. Es un futuro corredor.
Poco a poco se yergue su figura, su mirada es más amplia ahora, su horizonte más lejano, ve más cosas y ya sólo sus pies, inseguros todavía, transportan sus incipientes ideales. Es un corredor en ciernes.
Juventud, divino tesoro, viene revolucionándolo todo, trastocando su ingenuidad. Pero ya es un corredor y sigue su camino sin mirar hacia atrás. Sus zancadas son cada vez más rápidas. No teme a nada, ni a nadie. No existen obstáculos a su ambición. Es un gran corredor. Su avance es seguro, es firme, no contempla titubeos. Per0 éstos junto a los desengaños, llegan.
Su vista empieza a observar grietas en sus sueños que creyó irrompibles. Deja de ser inmune al desaliento, su ánimo empieza a quebrarse, su poder se resquebraja. Va perdiendo ilusiones por el camino, ya no juega, ya no corretea con sus amigos tras un balón, ya no ansía batir marcas, ya no encuentra el momento, ya no encuentra el sentido, ya no encuentra el lugar. Su reloj mide ahora obligaciones, mide excusas, ya no mide tiempos. Era un corredor y ya no corre.
Sin darse cuenta, se hace mayor y hay cosas que cree no poder hacer ya, cosas, que unas normas no escritas y que no estudió en el colegio, le incitan a abandonar. Es la madurez que avanza, pero no es la vida que le gusta. Ansía volver a despertarse con la visión ilusionada de sus años juveniles, sin la desazón que ahora le acompaña cada vez que se acuerda de cuando corría, de cuanto corría, cuando recuerda que fue un gran corredor.
Un día, sin darse apenas cuenta, empieza a juntar trozos rotos de la ambición que tuvo tiempo atrás, y el puzzle de su vida cobra sentido. Desempolva su viejo reloj, el que medía tiempos en el parque, el que contenía pedacitosde su juventud, el que calculaba sus esfuerzos, el que marcaba sus descansos.
Vuelve a encontrar la complicidad cuando se cruza con otros corredores, ya no le estorba su edad, ya no le importa la imcomprensión, cada vez hay más incomprendidos y cada vez es más feliz.
Observa que cuantos más años tienen sus zancadas , tanto más sabios son sus pasos. Está redescubriendo que "lo urgente no ha de quitar tiempo a lo importante" y para él, correr es importante, por más que pesen las excusas, por más que pesen las obligaciones, por más que pesen los años, por más que pasen los años. Halla de nuevo el momento, halla de nuevo el sentido, halla de nuevo el lugar.
Érase una vez un hombre, todo el pasado en sus manos, todo el futuro en su mirada, toda la ciencia en sus zancadas. Es un veterano corredor.
Juventud, divino tesoro, que regresas para quedarte.

Por Aurora Pérez (Runner's nº. 73)

martes, 15 de abril de 2008

Mi primera media maratón

Domingo, 8 am, nervios en el estómago, dudas, ¿será buena idea?,¿estaré preparado? desayuno, o por lo menos lo intento, he leido que tengo que desayunar fuerte, normalmente lo hago pero hoy no me entra, preparo la mochila, reviso una y otra vez que no se me olvide nada; camiseta, camiseta de manga larga, mallas, mallas largas por si acaso, gafas, pulsómetro...vuelvo a revisar, en fin siempre se olvida algo, bueno vamos que es la hora.
LLegamos al lugar, me acompaña María; mi novia, buscamos la salida, pido mi dorsal y ya está, a esperar la hora de la salida, ya no hay marcha atrás, ahora me empieza a entrar el gusanillo y las ganas de empezar a correr...
11:30 am, se da la salida, seremos unos 200 "valientes", el día esta raro, viento, más nubes que claros y fresquito fresquito, bueno al tema, me he colocado detrás del grupo a la espectativa, los primeros salen como tiros, yo suavecito me voy acomodando, cogiendo el ritmo, primeros metros por las calles de Benavides de Órbigo, salimos del pueblo, ya somos una hilera, voy bien, despacito pero seguro, así alcanzamos los primeros 5 km, bebo un poquito de agua a sorbitos como dice la teoría, giramos a la derecha y el viento nos da de cara, empieza a caer un poco de lluvia, uf, esto se complica, bueno entraba en los planes sufrir. Pasan los kilómetros y empiezo a entablar conversación con un compañero, presiento que me vendrá muy bien su compañia, y así es, cambiamos impres
iones, el tiene experiencia y gracias a él me empiezo a creer que voy bien, pero desconfio, quedan muchos kilómetros y las fuerzas pueden fallar en cualquier momento.
Alcanzamos los 10 km. y al menos voy cogiendo experiencia en lo de amarrar el botellín de água al vuelo, que no es tan facil como parece, doy un mordisquito a la barrita de proteinas... ¡Uf! esto está muy empalagoso pero noto casi al instante que renuevo las energías, entre comentarios con mi compañero le confieso que es mi primera experiencia en este tipo de carreras y me responde que me ve muy fuerte y me anima a aumentar el ritmo, yo le contesto que he venido a terminar y que de momento voy bien así, continuamos y al pasar el km. 15 "sin quererlo" me adelanto unos metros mientras me jalea: ¡Dale! Le doy las gracias sin saber bien por que y acelero, ya estoy solo y mis piernas van descontroladas.
Al paso por otro pueblo la gente me anima, y desde luego que si me animan, aprieto los dientes y ya me veo en la meta, y encima con un buen tiempo, poco a poco me voy acercando a un corredor hasta pasarlo en el km. 18, ahora aprieto un poco más, voy a tope, ya no hay cansan
cio, no hay dolor, me acerco a la meta, casi la veo, entro en Benavides, adelanto a dos más, un niño a mi paso exclama: ¡madre!, y es que voy a tope, ya la veo, una ligera cuesta arriba y todo habrá merecido la pena, me acerco, escucho los aplausos de la gente, la piel se me pone de gallina, ha merecido la pena, y tras 1 hora, 43 minutos y 40 segundos de corazón cruzo la meta, me recupero un poco, y lo primero que pienso es en mi compañero de viaje, me giro hacia la meta y lo veo llegar, le voy a saludar. En estas llega mi novia que me estaba esperando en el coche y no llego a tiempo para mi llegada, por culpa mia, ¿por qué corri tan aprisa? jeje...
1:30pm. Misión cumplida, y lo único que pienso es en repetir.


Clasificación final :
http://www.championchipnorte.com/externos/20080413140309_II_MEDIO_MARATON_DEL_DULCE_2008/CLASIFICACION_GENERAL.htm

lunes, 14 de abril de 2008

En busca de mi verdadero yo.

Una serie de coincidencias, el destino, llámalo como quieras pero mi vida poco a poco va encontrando su camino, el camino que mi interior me pedía a gritos hace mucho tiempo. Años de incertidumbre, de desorientación me hacían errar en mis acciones, en mis pensamientos, pero desde hace siete meses la luz se va haciendo su sitio de entre las nubes en mis pensamientos. Dentro de dos meses seré padre, y quizás eso fue el toque de atención que necesitaba, y desde que recuerdo buscaba el fin para ser feliz , pero desconocía el medio. Un libro; "The Secret" fue el despertar, esta muy bien, en esencia álguien me vino a decir que lo que yo quería existía, ¡Es posible ser feliz siendo tu mismo! mientras más leía más me sentía identificado, pero al teminar de leerlo sentí que no era suficiente, tenía que haber algo más concreto, algo que te marcara de una manera más clara el camino. Entonces accidentalmente pude leer algo sobre Buda, al momento supe que un personaje que vivió hace más o menos 2500 años tenía mucho que enseñarme. Leí entonces otro libro; "Siddharta, el príncipe iluminado", y ahora lo tengo muy claro, conozco el camino que me llevará a encontrar mi verdadero yo.