domingo, 7 de diciembre de 2008

Puente sin dar palo al agua

Si antes hablo... menudo fin de semana de entrenos... ¡manejando el teclado del ordenador! Si mi entrada anterior hablé sobre el frío que azota gran parte de España y la provincia leonesa en particular, esta que inicio tengo que hablar sobre las consecuencias de las bajas temperaturas sobre mi organismo.
Ayer sábado salí a rodar después de una noche de autentico descanso ya que aprovechando la festividad del 6 de diciembre, me harté de dormir. Bueno, desayuno tranquilamente, me visto, y reconozco que no tenía unas ganas horribles de entrenar, pero bueno, visto el panorama en el exterior supongo que era algo normal. Comienzo a rodar y pasados 10 minutos que es cuando mis piernas comienzan a desperezarse, noto que la cosa no va, me cuesta horrores mantener el ritmo, mis pulsaciones más elevadas de lo habitual y comienza a dolerme prácticamente todo el cuerpo, yo sigo porque reconozco que soy muy cabezón, pero a los 9 kms. no puedo más, estoy fatigado, las articulaciones me duelen y sudando mucho, entonces me doy cuenta de que algo va mal, sigo caminando y finalizo el circuito en la puesta de casa sin respiración, totalmente exhausto, y con dolores hasta en las orejas, me doy una ducha y estiro a duras penas...
Hasta este momento, no tengo fiebre, pero me siento debil. cansado, me duele las espalda, la cabeza, los hombros, en fin, estoy hecho un asco, y ya dado por perdido el largo fin de semana, el cuerpo me pide sofa, una manta y caldito.